Cuando era niña y pasaba largas horas en espera de que mis padres llegaran, veía mucha televisión, jugaba con cuanto cosa se me ocurriera y tenía un amigo imaginario. Una de las muchas cosas que más disfruto con Emiliano es ver la televisión. Hace poco descubrímos un programa que nos puede encantar y me hace recordar esos días de mi niñez en los que no había ningún límite: Charlie y Lola. Además de estar bien hecha a mi percepción, es una de las mejores series infantiles que he visto.
Charlie es un niño de siete años de edad que adora jugar al fútbol y diseñar sus propios cohetes y automóviles de carreras; hace el papel de hermano mayor ayudando a Lola en cuanta difucultad se le presente haciéndole entender las cosas con un sentido de la logica impresionante y por supuesto, buen humor.
Lola es una niña de cinco años muy graciosa, independiente, soñadora y lo mejor: tiene un amigo imaginario llamado Soren Lorenson, al cual acude cuando trata de resolver una duda macroexistencial o su hermano no quiere jugar con ella. Ah! y le encanta la leche rosada. (Casualidades de la vida).
Si le quieren dar un vistazo, lo pueden hacer por el canal de Once niños de Lunes a Viernes a las 7:45 a.m o bien, por sistema de cable en el canal Discovery Kids a la 1:30 p.m de Lunes a viernes.

